¿cuántas veces hemos entrado en pánico al ver el suelo de la entrada opaco o la tarima de una suite recién fregada con marcas?
En los hoteles tenemos de todo: mármol, madera, gres… y usar el mismo fregasuelos para todo es el camino más rápido al desastre. Si no quieres que te descuenten el brillo del mármol o te cargues el barniz de una tarima, apunta esto.
La chuleta para no meter la pata:
- Mármol y piedra: Aquí prohibido el vinagre, el limón y cualquier cosa ácida. Solo pH neutro. Si usas algo fuerte, te vas a cargar el pulido y adiós al brillo espejo.
- Tarima / Madera: Pide a gritos productos con ceras naturales. Cero amoníaco y, por favor, que la fregona vaya súper escurrida. La madera y el agua no se llevan bien.
- Gres / Cerámica: Son los “todo terreno”, pero ojo con pasarte de producto. Si echas demasiado, al secarse queda una película pegajosa que atrapa toda la mugre.
Mis 3 trucos de “Góber” para triunfar:
- Menos es más: No, el suelo no queda más limpio porque el agua eche espuma como un jacuzzi. Si te pasas de producto, el suelo queda pringoso. Sigue siempre la dosis del fabricante.
- Prueba de fuego: Antes de usar un producto nuevo en toda la planta, pruébalo en una esquinita escondida. Te ahorras disgustos épicos.
- El secado es sagrado: En los suelos porosos, si no secas bien, el producto se queda dentro y terminas con manchas que parecen suciedad vieja. ¡Mopa en mano y a darle brillo!
¡Suelta tu secreto!
Seguro que tienes ese fregasuelos “milagroso” o algún truco de la vieja escuela que deja las habitaciones con un olor a gloria.
¿Con qué producto no te juegas el tipo en el hotel? Cuéntamelo en comentarios, ¡que todas queremos saber qué es lo que mejor funciona!
