¡Hola a todas! Hoy hablamos de ese fenómeno paranormal de las habitaciones: la desaparición masiva de amenities. Repones gel, champú y loción a las 11:00, y a las 11:15 el cliente te asalta en el pasillo diciendo que “no tiene nada”.
Analizamos a ese espécimen de cliente que confunde el detalle de bienvenida con el abastecimiento para todo el invierno.
1. El cliente “Aspiradora”
Es aquel que, nada más entrar, vacía la bandeja y la guarda en el neceser. Cuando pasas a hacer la limpieza de cliente, te encuentras la bandeja impoluta, como si allí nunca hubiera existido el jabón. Si repones, sabes que en diez minutos volverán a desaparecer. Es un bucle que solo termina el día del check-out, cuando la maleta del cliente pesa 5 kilos más solo en frasquitos.
2. El coleccionista de trofeos
Este no solo se lleva el gel. Se lleva el calzador, el kit dental aunque use cepillo eléctrico, el set de costura aunque no sepa coser y, si te descuidas, hasta el cartel de “No molestar”. Lo mejor es cuando llaman a Recepción indignados porque el acondicionador de pelo de regalo no es de su marca favorita.
3. “Es que lo he pagado”
Según algunos, el precio de la habitación incluye el derecho a expoliar el carro de la camarera si se lo cruzan en el pasillo. Estás de espaldas sacando una sábana y, cuando te giras, ves una mano furtiva llevándose un puñado de gorros de ducha. ¿Para qué quiere alguien 14 gorros de ducha para una sola noche? Es un misterio sin respuesta.
4. El drama del inventario
Luego nos toca a nosotras cuadrar el gasto con el Director. Cuando pregunta por qué hemos gastado 400 geles de más, la respuesta es clara: o tenemos una planta de gente que se ducha ocho veces al día, o los clientes están montando una tienda de muestras en Wallapop.
Nota:
El cliente siempre verá los amenities como un botín de guerra. Nuestro trabajo es poner los justos y aprender a no poner cara de póker cuando vemos que salen por la puerta con el neceser a punto de explotar.
