¡Hola a todas!
Hoy me he levantado pensando en el peso de las palabras. A veces, cuando nos presentan o cuando explicamos nuestro trabajo, sale la eterna duda: “¿Eres la encargada de las señoras de la limpieza?”. Y, a ver, técnicamente llevamos el mando, pero… ¿a que no se siente igual?
La “Encargada” cumple, la “Gobernanta” soluciona
A ver, que no se me malinterprete: ser encargada es un pilar fundamental. Pero para mí, la palabra Gobernanta tiene otro “color”.
- La encargada es la que vigila que el carro esté montado y que el pasillo esté libre. Es una figura de control, de que la lista de tareas tenga todos sus checks.
- La Gobernanta, en cambio, es la que gobierna el caos. Es la que sabe que hoy el equipo está flojo de ánimos y tiene que tirar del carro, la que cuadra el puzzle cuando faltan tres personas y la que tiene un ojo clínico para ver un pelo en la alfombra a diez metros de distancia.
Más que mandar, es saber estar
Gobernar un departamento es un arte. Es psicología pura para gestionar a tanta gente distinta, es ingeniería para que los tiempos cuadren y es, sobre todo, pasión por el detalle.
A veces nos dicen “encargadas” por ahorrar saliva, pero ser Gobernanta significa que llevas las llaves del hotel (literal y figuradamente) y que, sin tu gestión, el hotel simplemente no abre mañana. Es una palabra con autoridad, con solera y, por qué no decirlo, ¡es una palabra preciosa!
¡Mójate!
Seguro que a ti también te ha pasado que te han llamado de mil formas distintas en el hotel.
- ¿Te sientes identificada con el título de Gobernanta o te parece que suena demasiado serio?
- ¿Prefieres algo más moderno o te gusta mantener la tradición del nombre?
¡Déjate un comentario abajo y charlamos un rato! Que para eso estamos en gobernantas.org, para darnos voz entre nosotras.
