Imagínate la escena: la dirección del hotel hace una inversión tremenda y compra el PMS de último modelo. El software más moderno del mercado, con mil gráficos, estadísticas y funciones que prometen revolucionar la gestión hotelera. En los despachos y en recepción todo el mundo está encantado y, por supuesto, se exige el uso obligatorio del sistema para registrar cada movimiento.
Pero llega la hora de la verdad. Subes a las plantas y te encuentras con la cruda realidad del pasillo: ese sistema tan moderno requiere un dispositivo digital, pero el hotel no da móvil de empresa ni a la Gobernanta, ni a la Subgobernanta, ni a las camareras.
¿Cómo se puede exigir el uso de un software de última generación en movilidad si no se facilitan las herramientas para llevarlo encima? Es una contradicción enorme que reduce drásticamente nuestra operatividad. Al final, nos encontramos en la tesitura de tener que usar nuestros propios teléfonos personales para que el trabajo salga adelante, o volver al papeleo de siempre y pasarnos las tardes transcribiendo datos frente al ordenador del despacho.
Soluciones sencillas frente a sistemas rígidos
Por eso mismo, viendo las barreras que nos encontramos en el día a día, decidí que la tecnología tenía que adaptarse a nosotras y a nuestros recursos reales, y no al revés. Empecé a desarrollar mis propias aplicaciones sencillas.
No buscaba competir con el gran software del hotel, sino crear herramientas prácticas que tuvieran, exactamente, lo que necesitamos en el día a día: ni más, ni menos.
Cuando diseñas algo pensando desde el pasillo, sabes que la herramienta tiene que ser:
- Ligera y accesible: Que funcione de forma impecable sin necesidad de instalar programas pesados que saturen el espacio de un teléfono.
- Visual y directa: Un tablero limpio donde ver el estado de las habitaciones de un vistazo o coordinar las prioridades con lavandería y mantenimiento en dos toques de pantalla.
- Entendible para todos: Una interfaz tan clara e intuitiva que no requiera un máster en informática, independientemente de la soltura que tenga cada compañera con la tecnología.
La tecnología debe sumar, no restar
El verdadero éxito de la digitalización en el departamento de pisos no se mide por lo caro que sea el programa, sino por lo fácil que le hace la vida al equipo. La tecnología no puede convertirse en una barrera, ni en una obligación que nos obligue a mezclar nuestra vida personal con la laboral utilizando dispositivos propios sin soporte.
Tiene que ser una ayuda real que ahorre paseos innecesarios por los pasillos, que evite que una camarera tenga que bajar a recepción a entregar un parte físico de averías y que nos quite burocracia de encima.
Los grandes PMS son necesarios para la foto general y la facturación del hotel, por supuesto. Pero para el barro del día a día, para que la información fluya sin pérdidas desde la primera habitación de la mañana hasta el último check-out, las herramientas sencillas, hechas a medida y con los pies en el suelo, ganan por goleada.
¡Abramos debate en la Comunidad!
¿Te ocurre esto en tu hotel? ¿Os exigen usar el sistema pero no os facilitan móviles de empresa para el departamento de pisos? Cuéntame abajo en los comentarios cómo lo gestionáis en vuestro día a día y qué soluciones buscáis. ¡Os leo!
