¡Hola a tod@s!
Hoy escribo desde aquí porque sé que me vais a entender. Vengo de una de esas reuniones de objetivos donde parece que el hotel se gestiona solo desde una pantalla de ordenador. Gráficos de colores, el ADR por las nubes y la dirección encantada de la vida porque “los números cuadran”.
Pero, ¿cuándo vamos a hablar de lo que el Excel no cuenta?
Parece que, desde el despacho de arriba, la limpieza y el orden ocurren por arte de magia. Se llenan la boca hablando de “excelencia” y de “estándares de lujo”, pero luego te piden milagros con una plantilla bajo mínimos y tiempos que desafían las leyes de la física.
La realidad vs. El despacho
La dirección ve “costes operativos”. Nosotras vemos:
- Equipos que no son de acero, aunque aguanten como si lo fueran.
- El estrés de cuadrar un puzzle donde las piezas (y las personas) nunca sobran.
- La presión de ser el departamento que sostiene la reputación del hotel mientras somos los primeros en sufrir los recortes.
No somos un gasto, somos la base
Estoy un poco cansada de que se nos vea como esa partida presupuestaria que siempre hay que “optimizar” (que es la palabra elegante para decir recortar). Señores: si el trabajo de pisos falla, el hotel se para. Puedes tener la recepción más moderna del mundo y un marketing de cine, pero si la realidad del servicio no acompaña, tu “marca” no vale nada.
Ya va siendo hora de que entiendan que la calidad no es un milagro, es el resultado de tener recursos, tiempo y, sobre todo, respeto por el esfuerzo real.
¿A vosotr@s también os pasa que sentís que habláis un idioma distinto al de vuestro Director?
Me encantaría saber cómo hacéis para que entiendan que el papel lo aguanta todo, pero las personas no. ¡Contadme vuestras batallas en los comentarios, que para eso estamos en familia!

Opino que si se hiciera una huelga general en este departamento, verían la realidad del asunto, pero como al final el trabajo sale adelante con tendinitis mal curadas, lumbago permanentes y horas no remuneradas pues no se hace nada.
Cierto…