Todas las que llevamos unos años en esto sabemos de qué hablo. Llega la temporada alta y, con ella, ese perfil de cliente que confunde el “todo incluido” con el “todo vale”.
Para una Gobernanta, el turismo de borrachera no es una estadística de turismo; es un reto diario que pone a prueba la paciencia del equipo y la rentabilidad del hotel.
1. El impacto en los “Créditos” (Adiós a las matemáticas)
¿Te acuerdas de que una salida normal son 30-40 minutos? Olvídalo. Una habitación de “turismo de fiesta” puede llevarte el doble o el triple.
- El problema: Restos de botellón, cristales rotos, o cosas peores que prefiero no nombrar.
- La solución: Aquí el sistema de créditos debe ser flexible. Si una habitación está “destrozada”, ese crédito debe valer por dos. No puedes exigirle a una camarera que limpie un desastre de ese calibre en el tiempo de una habitación estándar.
2. Seguridad y Salud: Lo primero es el equipo
Este tipo de turismo trae riesgos que no aparecen en los manuales:
- Riesgos biológicos: Hay que extremar la protección (guantes reforzados, mascarillas si es necesario).
- Seguridad física: Encontrar a un cliente ebrio o agresivo a las 11 de la mañana cuando entras a limpiar es una situación de tensión. Como Gobernantas, debemos dar instrucciones claras: Si hay peligro o el cliente está “fuera de sí”, se cierra la puerta, se avisa a seguridad y no se entra.
3. El coste oculto: ¿Es realmente rentable?
Muchas veces, lo que el hotel gana con la reserva se lo gasta en:
- Productos químicos extra: Necesitas desinfectantes más potentes y neutralizadores de olores.
- Bajas laborales: El desgaste físico y mental de limpiar habitaciones en estado de abandono es altísimo.
- Reposición de textiles: Toallas usadas para limpiar vómitos o sábanas quemadas con cigarrillos.
4. El papel de la Gobernanta: Reportar y Bloquear
Nuestra labor aquí es documentar. Si una habitación está destrozada, foto antes de tocar nada. Ese reporte es la única forma de que el hotel pueda cobrar el depósito o penalizar al cliente. No somos solo limpiadoras; somos las que custodiamos la propiedad del hotel.
