A ver, levante la mano la que no haya tenido nunca ese jefe que viene con una idea de bombero: quiere un resultado de revista, de esos de “pónmelo todo bonito”, pero con un presupuesto que da risa. Es el clásico caso de querer champán pagando precio de garrafón.
¿Te suena? Te lo pide para ayer, quiere calidad de cinco estrellas, pero el dinero que te suelta apenas llega para los gastos básicos. Y ahí estás tú, haciendo malabares y pensando: “¿Soy gobernanta o soy maga?”.
Pues vamos a ver cómo torear este miura sin que nos dé un parraque.
1. La famosa “Tríada” (o por qué no puedes tenerlo todo)
Esto es ley de vida: Calidad, Precio y Tiempo. Si el jefe quiere las tres, miente. Si el presupuesto es bajo, o bajamos la calidad o aumentamos el tiempo de entrega. No hay más. La próxima vez que te pida lo imposible, intenta explicarle esto con paciencia pero firmeza: “Jefe, si quieres este resultado, no puedo hacerlo con este presupuesto. ¿Qué prefieres que prioricemos?”. Que elija él, que para eso cobra más.
2. Dale a elegir (y quítate el marrón de encima)
El truco de la vieja escuela: dales tres opciones.
- La opción “Capricho”: Lo que él quiere, pero al precio real que cuesta.
- La opción “Apaño decente”: Un punto medio donde se ve bien, pero sin tirar la casa por la ventana.
- La opción “Low Cost”: Lo básico, lo justo para que no se caiga a pedazos.
Cuando le pones el papel delante y ve que lo que quiere cuesta el triple, se le suele bajar la tontería de golpe.
3. Hablar claro no es ser problemática
A veces nos da miedo decir que no, por si parece que no sabemos hacer nuestro trabajo. Error. Tu trabajo es gestionar, y gestionar también es decirle al jefe cuando sus ideas no encajan con la realidad de la cuenta bancaria. Si no dices nada, el resultado será una chapuza, y adivina quién se llevará la bronca luego… exacto, tú.
4. Deja constancia de todo
Si te obliga a hacer algo con cuatro duros y sabes que el resultado va a ser “regulinchi”, mándale un email o un mensaje dejando constancia. “Como hemos ajustado tanto el presupuesto, ten en cuenta que el acabado no será el que querías originalmente”. Si lo tienes por escrito, te ahorras muchos disgustos cuando lleguen las quejas.
No dejes que la presión te amargue el café de la mañana. Tú sabes lo que haces, lo que pasa es que a veces toca educar al que manda.
¿Y a ti? ¿Cuál ha sido la petición más surrealista que te ha hecho un jefe con ganas de ahorrar? Suéltalo por aquí abajo, que nos vamos a reír (o a llorar) juntas. Os dejo una pequeña guía descargable en la sección archivos(Debes estra registrada/o)
