A ver, llega esa época del año en la que desde dirección nos miran con “esa” cara y nos lanzan la pregunta del millón: «Oye, ¿cuánto nos vamos a gastar este año en el departamento de pisos?». Sí, toca hablar de números, presupuestos y de ese arte de hacer encajes de bolillos para que los números cuadren sin morir en el intento.
Si os toca sentaros a cerrar el presupuesto y no sabéis por dónde hincarle el diente, ¡que no cunda el pánico! Aquí os dejo la radiografía real de cómo se reparte el pastel en nuestro departamento. Spoiler: no hay una cifra mágica en euros (¡ojalá!), pero las proporciones nunca fallan.
El “Pastel” del Presupuesto: ¿A dónde va cada euro?
Para que os hagáis una idea mental rápida, el dinero de operaciones de nuestro día a día se va casi por entero en cuatro cajones:
1. El plato fuerte: El Personal (75% – 80%)
No es ninguna sorpresa. Nuestro mayor valor son las manos que sacan el trabajo adelante: camareras de pisos, valets, supervisoras… Aquí entra todo: salarios, seguridad social, esas horas extra que sabemos que caen sí o sí en temporada alta, y las formaciones (que la prevención de riesgos y la ergonomía no se pagan solas). Si vuestro presupuesto de personal baja del 75%, algo raro pasa.
2. Lavandería y Lencería (10% – 15%)
Ya sea porque lo tenéis externalizado y pagáis por kilo/pieza, o porque tenéis lavandería interna y sumáis agua, luz y químicos, este es el segundo devorador de presupuesto. Truco de gobernanta: acordaos de meter siempre aquí la partida para reposición de lencería rota o manchada. Si no mantenemos el par stock (esos 3 o 4 juegos por habitación), llegan las prisas y los disgustos.
3. Amenities y mimos para el cliente (4% – 7%)
Los geles, el champú, el papel higiénico, el café de cortesía o ese detalle de bienvenida que tanto gusta. Esto varía mucho según las estrellas del hotel, pero hay que calcularlo al milímetro en base a la ocupación prevista.
4. Productos de limpieza y maquinaria (3% – 5%)
Curiosamente, lo que la gente piensa que es lo más caro (los químicos, las bayetas, las bolsas, las aspiradoras) es lo que menos porcentaje se lleva. Eso sí, no os olvidéis de meter aquí un pellizco para el mantenimiento y reparación de las máquinas. ¡Una aspiradora rota en mitad de agosto es una pesadilla!
Dos palabras mágicas que os salvarán la vida ante Dirección
Cuando vayáis a defender vuestros números al despacho de arriba, no digáis “necesito X dinero porque sí”. Usad estos dos conceptos y os ganareis su respeto (y el presupuesto):
- El CPOR (Coste por Habitación Ocupada): Es vuestro mejor amigo. Consiste en saber exactamente cuánto cuesta limpiar y montar una sola habitación (sumando el trocito de sueldo, de químicos, de lavandería y de amenities). Si la ocupación sube, el presupuesto sube; si baja, baja. Así de justo.
- El 20-25% de la tarta: Como regla general en hostelería, todo el gasto de nuestro departamento debería rondar entre el 20% y el 25% de lo que el hotel ingresa solo por vender habitaciones. Si estáis en ese rango, vais por el buen camino.
Consejo
Nunca, repito, nunca entreguéis un presupuesto cerrado al céntimo. Dejad siempre un 1% o un 2% metido en un cajón llamado “Varios” o “Imprevistos”. Que si una tubería se rompe y estropea diez sábanas, que si un pico de ocupación de última hora… los imprevistos en un hotel son el pan de cada día, y vuestra salud mental os agradecerá tener ese colchón.
