¡Hola a todas! Hoy vamos a ponernos el disfraz de “abogadas del diablo”. En lugar de dar consejos de buena gestión, vamos a repasar esos errores garrafales que a veces se cometen desde el office y que, bajo la excusa de la “confianza”, son una falta de respeto al trabajo bien hecho.
Si quieres que tu equipo acabe quemado, desmotivado y pidiendo el traslado, aquí tienes la guía perfecta de lo que NO debemos hacer:
1. Aplicar la “Ley del Embudo”
El error más clásico: a la que trabaja bien, rápido y no protesta, le cae la planta con 20 salidas y tres grupos. A la que se escaquea o es lenta “por naturaleza”, le damos la planta de estancias para que no nos dé problemas.
- El resultado: Estás castigando la excelencia y premiando la mediocridad. Es el mensaje más peligroso que puedes lanzar al pasillo.
2. Confundir “Confianza” con “Explotación”
Usar la frase “Te lo pido a ti porque eres la única que me saca esto” es un dardo envenenado. No es un cumplido, es una carga. Una gobernanta no puede usar la competencia de una trabajadora como excusa para saltarse la equidad.
- Lo que NO hay que hacer: Usar siempre a la misma “Messi” para jugar todos los partidos de la final. Al final, hasta Messi se lesiona si no rota.
3. La ceguera ante el esfuerzo físico
Ignorar que los kilómetros en el pasillo y el peso de los colchones pasan factura es de ser una gestión ciega. Si siempre mandas a la misma persona al “piso de guerra”, estás comprando todas las papeletas para que esa persona acabe de baja por una tendinitis.
- El error: Olvidar que gestionamos personas con músculos y huesos, no máquinas de vapor que se arreglan con un poco de aceite.
4. No querer “perder el tiempo” formando a las demás
A veces, por no querer estar encima de las nuevas o de las más flojas, volvemos a tirar de la veterana para las salidas.
- La mala práctica: Preferir quemar a la buena antes que invertir tres días en enseñar a la que no sabe. Una gobernanta que no enseña para no “perder tiempo” acaba perdiendo a sus mejores empleadas por puro agotamiento.
Nota :
Nuestra labor no es solo que el hotel esté limpio a las dos de la tarde. Nuestra labor es que el departamento sea sostenible. Si tu plan de trabajo de hoy se basa en que “la de siempre” se pegue el palizón de siempre, no estás gobernando, estás sobreviviendo a costa de la salud de tu equipo.
