¿Recordáis cómo funcionaba esto hace no tanto tiempo? Teníamos un dietario gigante, estratégicamente colocado en un rincón de recepción, donde tenías que dejar la avería por escrito esperando que alguien la leyera en algún momento. O bien, tenías que llamar a recepción para que la apuntaran, o buscarme a mí, a la gobernanta, con la esperanza de que, después de patear todos los pasillos, me acordara de dar el aviso.
Era una pérdida de tiempo constante: viajes innecesarios, mensajes olvidados y una incertidumbre que nos quitaba toda la calma.
El cambio: de la burocracia al flujo digital
Como no quería que el equipo siguiera “persiguiendo averías”, decidí pasar a la acción y crear una pequeña webapp a la que todo el hotel tiene acceso. El resultado ha sido un cambio radical en nuestra forma de trabajar:
- Rapidez: Ahora, cualquier avería se registra en apenas 15 segundos.
- Adiós a los viajes innecesarios: Ya no hay que desplazarse constantemente a lenceria para dar un parte.
- La barrera del idioma: He añadido una función de foto en la aplicación. Para las compañeras que tienen dificultades con el idioma, esto es vital: envían la imagen y mantenimiento ve exactamente qué ocurre.
- Priorización clara: Desde la misma herramienta, mantenimiento decide la prioridad de cada incidencia.
Ahora, el proceso es fluido: lo escribes, lo envías y, en cuestión de dos minutos, el equipo de mantenimiento ya puede estar ahí.
Sé que todo es mejorable, pero ver cómo este sistema ahorra estrés a mi equipo y facilita la vida de mis compañeros, me hace sentir muy contenta con su funcionalidad.
