Si eres gobernanta, seguro que has escuchado esta frase más de una vez. Generalmente, la dice alguien que cree que nuestro trabajo consiste básicamente en “decirle a las camareras dónde limpiar” y “dar un paseo por los pasillos”.
A veces me dan ganas de entregarles un walkie a las 11:30 de la mañana, meterles en medio de un cambio de turno de 100 habitaciones, y ver si siguen pensando lo mismo. Pero como soy profesional, prefiero desahogarme por aquí.
Mito 1: “Es solo limpieza”
La limpieza es el 20% de lo que hacemos. El otro 80% es gestión de desastres en tiempo real. ¿Un cliente que se marcha a las 13:00 pero quiere dejar las maletas y volver a las 14:00? ¿Una inundación en la 305? ¿El proveedor de sábanas que se ha equivocado de pedido? Eso no es limpiar. Eso es hacer magia con recursos limitados.
Mito 2: “Las habitaciones siempre están listas a tiempo, es automático”
Nada en este hotel es automático. Detrás de ese “habitación disponible” en la pantalla de recepción, hay un trabajo de equipo brutal. Hay una planificación, una coordinación de tiempos, una gestión de personal y, sobre todo, una capacidad de adaptación que parece sencilla solo porque nos encargamos de que no se note el esfuerzo.
Mito 3: “Si no se ve, no es importante”
Para los de fuera, quizás. Pero nosotras sabemos que lo que no se ve es lo que mantiene el hotel a flote. Si los conductos de ventilación están limpios, si el colchón está en perfecto estado, si el control de inventario es exhaustivo… todo eso es lo que hace que el hotel no se caiga a pedazos. Somos el escudo invisible del edificio.
Lo que realmente significa ser “Gobernanta”
Ya basta de que nos vean como la figura antigua del hotel. Hoy en día, una gobernanta maneja datos, usa tecnología, analiza cargas de trabajo y lidera equipos multiculturales.
No estamos “cuidando” el hotel, estamos operando un negocio. Y lo hacemos con una precisión que ya quisieran muchos despachos de dirección.
Mi consejo para las que estáis ahí fuera:
La próxima vez que alguien menosprecie tu labor, no te molestes en explicarlo. Sonríe, asegúrate de que todo siga brillando bajo tu mando, y sigue a lo tuyo. El éxito del hotel habla por sí mismo.
