A veces, hablando con otras compañeras de profesión, sale siempre el mismo tema: “Pilar, ¿cómo lo haces para que te cunda tanto?”. Y la verdad es que no es que vayamos más deprisa, ni que seamos máquinas. Es que, después de tantos años, una empieza a darse cuenta de que el verdadero enemigo no es la cantidad de trabajo, sino esos “tiempos muertos” que se nos cuelan por todas partes sin darnos cuenta.
¿Qué es eso de los tiempos muertos? No me refiero a cuando te paras a respirar un segundo, ni mucho menos. Me refiero a esos momentos en los que el trabajo se queda “parado” por cosas ajenas a nosotras. ¿Sabéis de lo que hablo?
- Ese ir y venir al cuarto de lencería porque te falta una toalla y te has dado cuenta al llegar a la habitación.
- Esa espera porque el carro no está bien organizado y tienes que vaciarlo medio entero para encontrar el producto de cristales.
- O ese tiempo que perdemos buscando a mantenimiento porque hemos visto una avería, pero no sabemos si alguien la ha visto ya antes.
Son minutos que, de uno en uno, no parecen nada, pero al final de la mañana suman un buen rato que podríamos estar aprovechando para hacer las cosas más tranquilas o para salir antes.
No es cuestión de ir corriendo A veces nos da miedo que hablar de “gestión del tiempo” suene a que queremos ir deprisa y corriendo, y nada más lejos de la realidad. Lo que yo busco es todo lo contrario: quitarle estrés al equipo.
Si mi carro está ordenado y sé exactamente qué tengo en cada estante, no tengo que dar vueltas. Si tenemos un sistema claro para las averías, nadie tiene que andar preguntando “¿y esto lo habéis visto?”. Al final, si quitamos esos obstáculos, trabajamos con mucha más calma.
Yo siempre digo que si conseguimos que el trabajo fluya solito, ganamos todos: el hotel, por supuesto, pero sobre todo ganamos nosotras, que nos llevamos menos sofocos y acabamos la jornada con la sensación de haber hecho un buen trabajo sin dejarnos la piel en el camino.
Al final, de eso va nuestra profesión: de hacernos la vida un poquito más fácil entre todas.
